La duda no es tanto qué generador necesitas para una casa, sino qué aparatos quieres mantener funcionando cuando falla la red. Si aciertas en ese punto, eliges mejor la potencia, evitas gastar de más y te ahorras un equipo que se queda corto justo cuando más lo necesitas. En una vivienda española, además, conviene pensar en el estándar de 230 V y 50 Hz, en el arranque de motores y en la forma de conectar el equipo con seguridad.
Lo esencial para elegir la potencia correcta en casa
- La potencia se calcula por cargas simultáneas, no por metros cuadrados.
- Un hogar medio puede consumir 270-300 kWh al mes, pero eso no basta para elegir un grupo electrógeno.
- Los motores y compresores piden un pico de arranque que puede multiplicar la demanda durante unos segundos.
- Para emergencias básicas, 2-3 kW pueden ser suficientes; para más confort, la franja de 6-12 kW suele tener más sentido.
- Si quieres respaldo real para toda la vivienda, la solución suele ser fija, con conmutación y montaje profesional.
La pregunta correcta no es cuántos metros tiene la casa
Yo no empezaría por la superficie de la vivienda. Empezaría por la lista de cargas que quieres sostener durante el corte: nevera, luces, router, algunos enchufes, bomba de agua, aire acondicionado, cocina o termo. El consumo mensual ayuda a hacerse una idea del tamaño del hogar, pero para elegir un grupo electrógeno manda la potencia instantánea, no los kWh del mes.
Por eso una casa pequeña con aire acondicionado y termo eléctrico puede pedir más que un piso más grande con gas y consumo contenido. También por eso no conviene copiar la potencia de otra vivienda "parecida": dos familias con hábitos distintos pueden necesitar grupos muy diferentes. Si lo tienes claro, el siguiente paso es pasar de hábitos a números reales.

Cómo calcular la potencia que realmente necesitas
El cálculo no es complicado, pero hay que hacerlo con orden. La idea es sumar solo lo que de verdad va a funcionar a la vez y reservar margen para los arranques. Esa es la diferencia entre comprar con criterio y comprar a ojo.
Haz una lista de cargas esenciales
Separa lo imprescindible de lo prescindible. Para una emergencia, normalmente entran en la lista el frigorífico, la iluminación, el router, la televisión, algún cargador y, según la vivienda, una bomba o un pequeño equipo de climatización. Si añades todo por inercia, el generador sale sobredimensionado; si excluyes algo que sí vas a usar, se quedará corto.
Suma la potencia continua y el pico de arranque
La potencia continua es la que consume un aparato funcionando ya estabilizado. El pico de arranque es el tirón inicial, que en motores y compresores puede multiplicar la demanda durante unos segundos. Como regla orientativa, un motor doméstico puede pedir alrededor de tres veces su potencia de trabajo al arrancar.
Mi fórmula de trabajo es simple: potencia necesaria = suma de cargas simultáneas + mayor pico de arranque + 20-25% de margen. Ese margen es el que suele salvarte de las sorpresas cuando alguien enciende otro aparato o cuando el compresor arranca a destiempo.
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No confíes solo en kW si el fabricante habla en kVA
Muchos equipos se anuncian en kVA y no en kW. No es lo mismo: el valor útil depende del factor de potencia. Si no quieres entrar en tecnicismos, compara siempre el dato de salida útil y confirma con el instalador qué capacidad real entrega el grupo con las cargas que te interesan.
Un ejemplo rápido ayuda bastante: un frigorífico moderno puede moverse entre 300 y 800 W en el arranque, unas luces LED y un router apenas suman un pequeño consumo, y una televisión añade poco peso. En ese escenario, un inverter de 2-3 kW suele tener sentido si solo buscas cubrir lo esencial. Si además quieres una lavadora, un microondas o un aire acondicionado, ya estás entrando en otra liga y el salto de potencia se nota de verdad.
Qué potencia suele encajar según el uso de la vivienda
No me guío por metros cuadrados, sino por escenarios de uso. La siguiente tabla te da una referencia práctica para una vivienda típica en España con instalación monofásica. No es una norma cerrada, pero sí un mapa bastante útil para no empezar mal.
| Uso real | Potencia orientativa | Qué suele cubrir | Mi lectura práctica |
|---|---|---|---|
| Emergencia básica | 2-3 kW | Frigorífico, luces, router, tele y cargas pequeñas | Muy razonable si el corte es ocasional y no quieres mover cargas grandes |
| Piso o casa pequeña con más rutina eléctrica | 4-6 kW | Nevera, iluminación, microondas, ordenador y lavadora de forma puntual | Da más aire y evita ir siempre al límite |
| Vivienda media con confort razonable | 6-8 kW | Varios enchufes, algo de climatización y electrodomésticos de cocina por turnos | Es la franja en la que muchos hogares dejan de sufrir por cada arranque |
| Casa con termo eléctrico, bomba o aire acondicionado frecuente | 8-12 kW | Más simultaneidad y menos renuncias | Ya exige mirar bien arranques, autonomía y tipo de conexión |
| Cobertura casi total o vivienda grande | 14-22 kW o más | Gran parte o toda la vivienda, según prioridades | Aquí la compra ya se parece más a una instalación fija que a un portátil |
Si tu casa tiene aerotermia, bomba de pozo, cocina eléctrica potente o coche eléctrico, yo no cerraría la compra sin revisar el cálculo con un profesional. En esos casos, el generador no se elige por intuición, sino por compatibilidad con la instalación y por la simultaneidad real de las cargas. Con esa base clara, el siguiente paso es decidir qué tipo de equipo te conviene de verdad.
Qué tipo de generador conviene para una casa en España
No todos los generadores resuelven el mismo problema. Hay equipos pensados para salir del paso unas horas y otros pensados para convertirse en respaldo permanente. Elegir mal el formato suele ser tan caro como elegir mal la potencia.
| Tipo | Ventajas | Limitaciones | Cuándo lo elegiría |
|---|---|---|---|
| Portátil inverter | Más silencioso, mejor para electrónica, tamaño contenido y buena eficiencia | Menos potencia por euro que un convencional y autonomía más limitada | Si quieres cubrir esenciales y valoras comodidad, ruido bajo y señal más estable |
| Portátil convencional | Más potencia bruta por coste, robusto y sencillo | Más ruido y peor comportamiento con equipos sensibles | Si priorizas presupuesto y vas a alimentar cargas menos delicadas |
| Estacionario o de respaldo fijo | Arranque automático, respaldo serio para la vivienda y mayor comodidad | Instalación más compleja, necesita conmutación y suele ser bastante más caro | Si los cortes son frecuentes, largos o quieres continuidad casi total en casa |
Si vas a enchufar routers, ordenadores, domótica o una caldera con electrónica, yo me inclino por un inverter o por un equipo fijo con buena calidad de salida. Aquí aparece otro término útil: THD, que es la distorsión armónica total, un indicador de la limpieza de la señal eléctrica. Cuanto más baja sea, mejor se comportan los aparatos delicados.
El combustible también cambia bastante la decisión. La gasolina sirve bien para usos ocasionales, el GLP o el propano almacenan mejor la energía para cortes largos, el gas natural tiene sentido en instalaciones fijas si existe la acometida y el diésel suele reservarse para potencias más altas y usos más exigentes. Si el corte es raro, yo suelo preferir soluciones portátiles; si buscas respaldo de verdad, me inclino más por un sistema fijo con transferencia automática. Y ahí entran los errores que más caro salen.
Errores que veo una y otra vez al elegirlo
Hay varios fallos que se repiten mucho y que hacen que la compra decepcione. No son detalles menores: cambian por completo la experiencia de uso.
- Elegir por metros cuadrados. Dos casas del mismo tamaño pueden tener consumos radicalmente distintos según climatización, agua caliente y hábitos.
- Ignorar el arranque. El frigorífico, la bomba o el aire acondicionado pueden pedir mucho más al arrancar que en funcionamiento normal.
- Comprar justo al límite. Si el generador trabaja siempre al 100%, cualquier carga adicional te deja sin margen.
- Confundir respaldo parcial con respaldo total. No es lo mismo mantener la nevera y las luces que alimentar toda la vivienda.
- No revisar tensión y frecuencia. En una vivienda española lo normal es 230 V y 50 Hz; si el equipo no coincide, puedes tener incompatibilidades serias.
- Pensar que más grande siempre es mejor. Un equipo sobredimensionado cuesta más, ocupa más, hace más ruido y no aporta nada si nunca lo vas a cargar de forma razonable.
Cuando eliminas esos errores, la elección se vuelve mucho más sencilla. El siguiente filtro es la instalación, porque un buen generador mal conectado sigue siendo una mala idea.
Instalación y seguridad que no conviene improvisar
Con un generador portátil, la seguridad manda. Nunca lo uses en interiores, garajes, sótanos o espacios parcialmente cerrados. Debe trabajar al aire libre, en un lugar seco y bien ventilado, lejos de puertas, ventanas y rejillas de ventilación. El riesgo no es teórico: el monóxido de carbono es invisible, no huele y puede ser mortal.
También evitaría cualquier conexión improvisada a un enchufe de la casa. Si quieres alimentar circuitos concretos, la solución correcta es un conmutador de transferencia o una caja de entrada preparada para ello, instalada por un electricista. Ese montaje evita retroalimentaciones peligrosas hacia la red y protege tanto la vivienda como a los técnicos que trabajan fuera.
Si el equipo es fijo, la instalación ya entra de lleno en terreno profesional: ubicación exterior, distancias de seguridad, mantenimiento, combustible y conmutación automática. En esos casos, la comodidad que ganas compensa, pero solo si la instalación está bien pensada desde el inicio. Con eso en mente, la decisión final se vuelve mucho más clara.
Lo que revisaría antes de cerrar la compra
Si tuviera que resumirlo en una sola regla, diría esto: primero define qué quieres mantener vivo durante un corte, luego calcula la potencia real con margen y después elige el formato que mejor encaje con tu casa y tu forma de usarla. Para una vivienda española normal, eso suele dejarme en dos caminos bastante distintos: 2-3 kW si solo busco lo básico, o 6-12 kW si quiero seguir viviendo con cierta normalidad mientras no vuelve la luz.
Cuando la intención es cubrir casi toda la casa, ya no miro solo el generador: miro la instalación, el sistema de transferencia, el combustible, el ruido y el mantenimiento. Ahí es donde se gana o se pierde la compra, y donde merece la pena pedir una revisión técnica antes de decidir. La mejor elección no es la que presume de más vatios, sino la que encaja con tus cargas reales, tu nivel de exigencia y la forma segura en que vas a usarla.