Cuando toca instalar tubo campana extractora, lo que se juega no es solo la estética del mueble superior: también cambia el ruido, la capacidad real de aspiración y la cantidad de grasa que se queda flotando en la cocina. En esta guía me centro en la ruta del conducto, el diámetro adecuado, los materiales que mejor funcionan en una vivienda en España y los errores que más rendimiento te quitan. Si haces bien la instalación desde el principio, la campana trabaja mejor y te ahorras correcciones caras más adelante.
Lo que necesitas para que la campana aspire bien desde el primer día
- Prioriza un recorrido corto y recto: cada codo y cada metro extra restan caudal.
- Respeta el diámetro que pide la campana; si el modelo admite 150 mm, suele rendir mejor que uno estrangulado a 120 mm.
- El tubo rígido gana al flexible cuando el trazado es fijo y visible.
- Sella bien las uniones con abrazaderas y cinta de aluminio para evitar fugas y vibraciones.
- La válvula antirretorno ayuda mucho si quieres evitar que vuelvan olores y aire desde el exterior.
- Si hay obra en fachada o un paso complejo, compensa revisar el caso con un profesional antes de taladrar.
Qué conviene decidir antes de comprar el tubo
Antes de comprar material, yo cierro tres decisiones: por dónde va a salir el aire, qué diámetro admite la campana y cuántos giros tendrá el recorrido. Ese orden importa porque una instalación bien planteada puede ir fina incluso con una campana normal, mientras que una salida mal resuelta hace perder rendimiento a equipos caros.
La primera elección es simple: extracción al exterior o recirculación. La extracción al exterior evacua el aire fuera de la vivienda y, cuando es viable, es la solución que mejor limpia la cocina. La recirculación evita hacer salida exterior, pero filtra y devuelve el aire al interior; sirve cuando no puedes abrir conducto, aunque no resuelve igual el problema de humedad y calor.
| Opción | Ventaja principal | Limitación real | Cuándo la recomiendo |
|---|---|---|---|
| Salida al exterior | Mejor evacuación de humos, vapor y olores | Exige obra, paso por fachada o techo y más planificación | Cuando el recorrido es asumible y la vivienda lo permite |
| Recirculación | Reduce obra y complicaciones de instalación | No expulsa el aire fuera; depende mucho del filtro | Cuando no puedes abrir un conducto exterior o vives en una reforma ligera |
| Conducto más ancho | Menos resistencia y menos ruido | Debe encajar con la campana y con el espacio disponible | Si el fabricante lo admite y el trazado no obliga a reducir |
En la práctica, yo no me complicaría: si la campana admite 150 mm, intentaría mantener ese diámetro en todo el recorrido. Muchas instalaciones domésticas siguen trabajando con 120 mm, pero cuando el tubo se queda corto o se estrangula, el motor tiene que esforzarse más y el ruido sube. Como orientación útil, una cocina de 15 m² con 2,7 m de altura tiene 40,5 m³; si quieres renovar ese volumen unas 12 veces por hora, estás hablando de unos 486 m³/h. Con un conducto largo o con varios codos, conviene no ir justo de potencia.
Con esa base clara, el siguiente paso es escoger el material que menos problemas te va a dar en el montaje.
Materiales y medidas que yo elegiría
Para una cocina normal en España, yo suelo priorizar materiales lisos, uniones sencillas y la mínima fricción posible. El tubo flexible resuelve situaciones complicadas, pero si lo usas como solución principal y además queda plegado o con curvas cerradas, acabas pagando el precio en caudal y en ruido.
| Elemento | Lo que yo usaría | Por qué me parece la mejor opción |
|---|---|---|
| Conducto principal | Rígido de aluminio o PVC liso | Deja pasar mejor el aire y genera menos vibración que uno corrugado |
| Tramo de ajuste | Flexible o semirrígido, solo si hace falta | Sirve para salvar desalineaciones, pero no debería ser la parte dominante del recorrido |
| Uniones | Abrazaderas metálicas y cinta de aluminio | Sella mejor que dejar la unión “a presión” y evita pérdidas y zumbidos |
| Salida exterior | Rejilla o válvula antirretorno | Ayuda a bloquear el retorno de aire, polvo y olores cuando la campana está parada |
| Reducciones | Evitar salvo que no haya alternativa | Reducir diámetro por comodidad suele ser una mala decisión técnica |
Si tengo que elegir entre un conducto flexible largo y un rígido bien resuelto con un par de piezas, me quedo con el rígido. También prefiero una instalación donde el tubo quede bien sujeto a otra donde todo funcione “más o menos” pero vibre con cada velocidad de la campana. Esa diferencia se nota mucho más de lo que parece cuando cocinas a diario.
Con el material ya decidido, la instalación se vuelve bastante más mecánica y el margen de error baja.
Cómo instalar el conducto paso a paso
Yo trabajo siempre con el mismo criterio: medir primero, perforar después y sellar al final. Parece obvio, pero la mayoría de los problemas nacen cuando alguien empieza a montar sin haber cerrado bien la ruta del aire ni la altura real de la campana.
- Mide la altura y el recorrido. Como orientación habitual, muchas campanas se colocan a 55-60 cm sobre placas eléctricas o de inducción y a 65-70 cm sobre gas, pero manda siempre la ficha del fabricante.
- Marca el trazado más corto posible. Cuantos menos codos y menos metros, mejor. Si puedes ir en vertical o con una única desviación suave, lo agradecerás en rendimiento y ruido.
- Comprueba el punto de salida. Antes de hacer el agujero, revisa si hay estructura, cableado o una salida comunitaria que te obligue a cambiar el plan.
- Coloca la campana y presenta el primer tramo. No lo dejes todo fijo de golpe; primero comprueba que el tubo encaja sin forzar ni aplastar ninguna curva.
- Une las piezas con abrazaderas y cinta de aluminio. Yo no usaría soluciones improvisadas. La cinta adecuada evita fugas, rebaja vibraciones y dura mejor con grasa y calor.
- Instala la válvula antirretorno si el sistema la admite. Es una pieza pequeña, pero ayuda mucho a que no entren olores o aire del exterior cuando la campana está apagada.
- Fija el conducto para que no quede colgando. El tubo no debería apoyarse por su peso sobre la campana ni sobre una unión floja; si se mueve, acabará haciendo ruido.
- Haz una prueba real. Enciende la campana en varias velocidades, acerca un papel ligero a la boca de aspiración y escucha si hay silbidos, vibraciones o pérdidas en las uniones.
Si el recorrido pasa por un mueble, yo suelo dejar acceso a las uniones visibles para poder revisarlas después. No merece la pena “enterrarlo” todo si luego no puedes corregir una fuga o limpiar un tramo accesible.
Cuando lo montas así, la diferencia se nota enseguida; si no, también, porque el ruido y la pérdida de aspiración aparecen sin disimulo.
Los fallos que más rendimiento te quitan
Una campana con buen motor puede rendir mediocremente si el conducto está mal resuelto. En obra doméstica veo siempre los mismos errores, y casi todos se pueden evitar con un poco de criterio antes de cerrar el falso techo o volver a colocar el mueble.
- Demasiados codos de 90°. Cada giro mete resistencia; dos codos cerrados suelen penalizar más de lo que la gente espera.
- Reducciones improvisadas. Bajar de diámetro “porque entra mejor” suele ser una mala salida. El motor tiene que vencer más resistencia y el caudal real cae.
- Tramos flexibles aplastados. Un conducto corrugado funciona peor si queda estrangulado por detrás del mueble o doblado en exceso.
- Uniones sin sellar. Las pequeñas fugas no siempre se ven, pero sí se notan en olor, grasa y vibración.
- Recorridos demasiado largos. Una instalación de conductos defectuosa o excesiva en longitud hace trabajar peor a la campana, aunque el equipo sea bueno.
- Mezclar la salida con otros sistemas. Yo no mezclaría nunca la extracción de la campana con conductos de aparatos de combustión o con soluciones “compartidas” sin verificar que sean adecuadas para ese uso.
Mi regla práctica es esta: si el aire tiene que pelear mucho para salir, la campana pierde parte de su sentido. Mejor simplificar el trazado que intentar compensarlo con más velocidad y más ruido.
Si la ruta se complica demasiado, entonces ya no estás ante una instalación simple y merece la pena comparar el coste de hacerla bien con el de asumir problemas durante años.
Cuándo merece la pena llamar a un profesional
Hay trabajos que pueden hacerse en casa con herramientas normales, y otros en los que el ahorro inicial es pequeño frente al riesgo de una mala salida. Yo llamaría a un instalador si hay que perforar fachada, atravesar elementos estructurales, resolver una salida comunitaria o salvar un recorrido largo con varios cambios de dirección.
| Escenario | Rango orientativo | Qué te estás ahorrando o comprando |
|---|---|---|
| Montaje sencillo de conducto | 120-200 € | Tiempo, ajuste fino y una instalación más limpia |
| Instalación con perforación y remates | 150-300 € | Taladros, fijaciones, sellado y pruebas de funcionamiento |
| Salida compleja, fachada o recorrido largo | 250-450 € o más | Menos improvisación y menos riesgo de perder caudal por un mal trazado |
Si además hay una comunidad de vecinos, yo no daría por hecho que cualquier salida exterior vale. Cuando la obra toca fachada, patio interior o un conducto compartido, conviene revisar permisos y condiciones técnicas antes de perforar nada. Ahí es donde un profesional serio te evita errores que luego cuestan más que la propia instalación.
Con la instalación ya terminada, el trabajo no acaba: la primera hora de uso te dice si todo ha quedado realmente bien o solo “aparenta” estar bien.
Lo que comprobaría en la primera hora de uso
Después de montar el conducto, yo dedico unos minutos a revisar tres cosas: que aspire como debe, que no vibre y que no haya fugas. Esa prueba inicial es muy reveladora porque te permite corregir antes de cerrar definitivamente muebles, tapas o falsos techos.
- Aspiración uniforme: el papel debería pegarse con facilidad en la entrada y la campana no debería sonar forzada en velocidades medias.
- Sin silbidos en las uniones: un silbido suele delatar una fuga o una unión mal asentada.
- Sin vibración de carcasa: si el tubo golpea el mueble o la estructura, lo notarás al instante.
- Salida exterior limpia: la rejilla o válvula debe abrir y cerrar con normalidad, sin quedarse medio bloqueada.
- Filtros en buen estado: aunque el tubo esté perfecto, una campana con filtros sucios pierde eficacia rápido.